Recientemete leí un libro llamado "El peregrino del tiempo" de Romain Sardou (francés). A mi parecer es una novela atractiva, cautivadora y reflexiva.
No perderé mi tiempo (ahora tengo otra noción del mismo) contando la historia. Peregrinajes, ambiciones, guerras, religión, historia y sabiduría son orquestadas de manera por demás interesante por el autor.
Hablaré de lo que para mí es la esencia del libro: de manera filosófica, Sardou logró introducirme en la historia. Algo denominado "el complejo de Zenón" es utilizado con tremenda lógica para deducir que el tiempo tal y como lo conocemos no existe. La idea que tenemos de infinito es errada porque nuestro conocimiento es limitado y para demostrarlo este complejo lo "prueba": si se quiere lanzar una flecha a un blanco, ésta nunca lo alcanzaría dado que para ello tendría que recorrer la mitad de la distancia entre flecha y blanco, así como la cuarta parte, así como la octava parte y así sucesivamente...
Encontraremos, entonces, que aunque veamos que la flecha dé en el blanco, en "realidad" nunca lo hace, ya que si el infinito existe, existe tanto para las cosas grandes (el universo por ejemplo) como para las cosas pequeñas...
Dada esta reflexión de conocimiento limitado y varias más, Sardou plantea la idea siguiente: este mundo no es de dios. Si dios "es todo", para poder crear entonces necesitaría "no ser", puesto que él ya lo "es todo". Es por eso que cuando creó tuvo que desprenderse de lo creado. Exteriorizarse, por así decirlo y al momento de hacerlo dejo lugar a que tanto bondad y maldad convivieran en lo creado (universo)...
Como el lector podrá imaginar, esto fue algo que me hizo reflexionar bastantes veces....
Sé que es una idea, una historia, una novela... pero todo pensamiento que esté tan bien fundamentado como éste debería al menos de ser reflexionado, al menos...
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