lunes, 23 de agosto de 2010

Claro de luna

Siempre me ha gustado más la noche que el día. Por alguna razón que no logro descifrar concretamente la oscuridad me es más atractiva que la claridad.
Quizás sea por el misterio que elvuelve lo gótico, no lo sé. Al parecer funciono mejor en la noche que en el día, aunque convencionalmente esto no sea común.
La noche me relaja, me concentra, me invita a ser parte de ella, como si me conviertiera en una estrella que, algunas veces, junto a la luna es capaz de crear más claridad que el mismo sol.

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